Se abre ronda de donativos para comprar un sofá blanco y después destrozarlo.
La forma de destrozar este sofá se escogerá mediante votaciones realizadas en este blog.
Varias formas de romperlo:
Fuego purificador: Obvio.
Regreso del lado oscuro: Hagamos un graffiti sobre el.
Humillación y abandono: Lo dejaremos en un lugar y grabaremos como el tiempo, la climatología y los animales salvajes lo van degradando.
Se aceptan propuestas de castigo a este ente despreciable.
Paralelamente a esto sigo ojeando por las calles en busca de sofás blancos expulsados de algún hogar para su purificación.
La cacería ya ha empezado, pero el enemigo es duro y difícil de batir.
Para eliminar al primer sofá blanco una de nuestras heroínas ha decidido sacrificarse.
No os preocupeis, nuestra amiga renacerá de sus cenizas.
Es difícil definir lo que representa para mí el término sofá blanco. Podría decir que refleja la parte negativa de la estética que domina Barcelona desde hace unos años.
Cuando digo sofá blanco la persona que me viene a la cabeza es Joan Clos, antiguo alcalde, cosa que no habla muy a favor del mueble.
Como no me gusta el sofá blanco voy a ir publicando de vez en cuando cositas como esta.
Manzanilla, para que fluya el cante.
Una gota de tabasco, un toque picante.
Todo batido con hielo, muy refrescante.
Acabando con alegría, agua frizzante.